sábado, 19 de abril de 2014

Balcón del Atlántico: ciudad donde nadie es forastero

¡Hola a todos!
En primer lugar, quisiera disculparme por mi ausencia estas semanas. He tenido un final de trimestre muy intenso. Para compensar mi tardanza, os traigo una entrada en la que voy a intentar descubriros una de las ciudades más bonitas de España. Una ciudad que, seguramente, la mayoría de vosotros ya hayáis visitado; para los que no lo hayáis hecho, espero que al terminar de leer esta entrada se os despierten las ganas de conocer... La Coruña
Esta ciudad siempre ha tenido un significado muy especial para mí. Gran parte de mi familia es de Galicia, por lo que siempre paso las vacaciones allí. Se podría decir que La Coruña es mi lugar preferido en el mundo. Como alguien dijo un día, una ciudad que no tiene gloriosas ruinas ni un gran río tiene muchas otras cosas; creo que esta cita le viene a La Coruña como anillo al dedo. La Coruña no tiene un gran río, pero tiene mar. Es más, creo que esta es la ciudad con más mar del mundo. Y a lo que me refiero es que el mar es una parte muy importante de la ciudad; está en su propia esencia y sin el mar La Coruña no sería la misma urbe. En realidad La Coruña no tiene un simple mar; tiene el Atlántico, y el Paseo Marítimo soporta sus cambios de carácter, que muchas veces se traducen en un impresionante oleaje. Y qué decir del marisco gallego... creo que con eso lo digo todo. 
La Coruña no tiene gloriosas ruinas, pero tiene la Torre de Hércules (que para el que no lo sepa, es el Faro más antiguo del mundo, y por ello fue declarado Patrimonio de la Humanidad hace pocos años). En conclusión, en esta ciudad es imposible que uno se aburra. 
Sin embargo, creo que lo más valioso que esta ciudad esconde es la diversidad. Es fácil que uno piense que en una ciudad de tamaño medio y con poco más un cuarto de millón de habitantes, la diversidad es escasa. Sin embargo, este pensamiento no podría estar más lejos de la realidad cuando se trata de La Coruña. Uno nunca se siente forastero, ni mucho menos incómodo. En La Coruña hay sitio para todos y la ciudad tiene muchísimas más cosas que ofrecer de lo que normalmente se piensa. 
Todo esto que os estoy contando he podido volver a comprobarlo esta Semana Santa, en la que no he dudado en escaparme a la ciudad que tanto quiero. 



















La estampa que uno se lleva cuando abandona la ciudad es la de las galerías; las galerías blancas de los edificios que dan al mar, en el lado del Náutico y el Puerto. Es una postal asombrosa, algo que en mi opinión merece la pena ver aunque sea solo por una vez. Al fin y al cabo, soy de los que piensan que La Coruña se encuentra entre las cinco ciudades más bonitas y con mayor personalidad de España. La foto de arriba habla por sí sola. 
El tema del tiempo es otro cantar. No puedo negar que en Galicia en general el tiempo tienda más a ser nublado y lluvioso, pero tampoco miento cuando digo que en La Coruña nunca se sabe. Ha habido veranos realmente espantosos en cuanto al clima se refiere y otros absolutamente alucinantes.






















Unos 15 minutos paseando son lo que separan el Puerto de la Plaza de Riazor, en la segunda foto. En ese tiempo, el panorama puede cambiar por completo. Creo que fue el martes de esta semana cuando hice el recorrido mencionado, y las nubes que se cernían sobre los alrededores del Club Náutico dieron paso a un sol radiante. Un sol que también apretaba, y mucho. Me reafirmo en lo que he dicho: en Galicia, y en La Coruña en este caso, nunca se sabe.



















La Coruña es también una ciudad cuyos edificios hablan por sí solos. Los hay de todo tipo, pero todos ellos comparten una cualidad: son inconfundibles, muy atribuibles a la ciudad en la que se encuentran. Cuando los ves una vez los recuerdas para siempre. A mí siempre se me han quedado en la cabeza el Edificio del Banco Pastor, el de la Fundación Caixa Galicia o el de la casa de mi abuela. La Coruña es una ciudad con tantísima personalidad que no tiene nada que envidiar al resto de urbes, y esto no es algo que deba decirse en este caso, sino que lo pienso de verdad.


























Ayer por la mañana daba mi último paseo por la ciudad antes de volver a Madrid. Madrugué y di un auténtico tour alrededor de toda la ciudad. La paz que uno siente caminando por los Jardines de Mendez Núñez, con la luz del sol mañanero en la cara, no se siente en muchos otros sitios. O por lo menos, yo no la he sentido nunca antes. Es un enclave realmente agradable, que actúa de pulmón de la ciudad. Aunque creo que el mar le roba ese rol... algo que en Madrid, por desgracia, no podemos decir.





















Cuando terminé de patearme los Cantones y la Calle Real, me crucé con una procesión. Y aunque pueda parecer mentira, fue la primera procesión de mi vida... y me gustó. Me gustó muchísimo. Probablemente uno piense que La Coruña no es sitio para procesiones, sobre todo cuando Sevilla y Andalucía en general son mundialmente conocidas por las suyas. Sin embargo, os puedo asegurar que el ambiente que se respiraba ayer era igual de solemne al de cualquier otra procesión. Unos turistas noruegos recién desembarcados de un crucero alemán que acababa de atracar en el Puerto me preguntaron si me emocionaba al ver la imagen. Les dije que sí; que las emociones se contagiaban unos a otros. Es un fenómeno que para ellos resulta inexplicable, pero yo le encuentro todo el sentido del mundo. Ellos quedaron encantados con sus fotos y siguieron visitando la ciudad. 



















Sin embargo, uno de los grandes descubrimientos de mi viaje ha sido esta vez el Mesón Obo'o Tapas, justo al lado de la Plaza de Vigo. Si estáis en Coruña y tenéis un rato, acercaos y probad su impresionante tortilla... tiene varios premios y a mí se me saltaban las lágrimas de lo buena que está. Me he dejado caer por el Mesón unas cuantas veces esta semana...

Realmente La Coruña no es Nueva York, no es Roma ni tampoco Madrid. Pero es una ciudad especial, un sitio que merece la pena conocer por el encanto que desprende. Esta semana he disfrutado de la ciudad como nunca antes lo había hecho. Me la he pateado a fondo y he descubierto rincones que nunca antes había visitado. Pero qué os voy a decir yo... al fin y al cabo, es mi lugar favorito en el mundo. Tenéis que visitarla vosotros.

1 comentario:

  1. Perfecto reflejo de lo que es La Coruña
    Llevo 3 años viviendo en Madrid por estudios y es ahora cuando me doy cuenta de lo que he tenido durante 20 años y de la suerte que he tenido al poder crecer en una ciudad así.

    CPM

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