lunes, 28 de abril de 2014

Dani Rovira nos marca el camino

¡Muy buenas a todos, queridos lectores!
¿Cómo andáis esta semana? Yo la estoy sobrellevando bastante bien, aunque debo confesar que el puente contribuye a que mi estado de ánimo sea mucho más positivo. Seguro que a vosotros os pasa exactamente lo mismo.
La entrada de hoy lleva dando vueltas a mi cabeza durante algún tiempo. Hoy os voy a volver a hablar de cine, sí, pero de una forma distinta. No voy a hacer ninguna crítica ni os voy a recomendar ninguna cinta. Hoy quiero dar mi visión sobre qué se puede esperar del cine español en los próximos años. O mejor dicho, quiero hablaros sobre lo que creo que el cine español tiene que ser a partir de ahora para hacerse un hueco definitivo en la industria.
Como ya me vais conociendo mejor, la mayoría de vosotros sabe que el cine es una de mis pasiones. Sin embargo, creo que los que me han seguido desde el principio también saben lo crítico que soy con el cine de nuestro país. He puesto en duda la calidad del mismo abiertamente, algo de lo que no me arrepiento en absoluto porque, como entenderéis, es mi humilde opinión. 
En los últimos días conocíamos la noticia de que la película revelación del año, 8 apellidos vascos, se ha convertido en la cinta más vista y más taquillera en la historia de España. Dicen que para gustos se pintan colores, pero creo que cuando se trata de esta comedia exquisita y desenfadada, las opiniones no difieren demasiado entre sí.



Creo que, llegados a este punto, la pregunta que debemos hacernos es: ¿a qué se debe el fenómeno de 8 apellidos vascos? Pues bien, no sé si coincidiréis con lo que a continuación voy a decir pero es la explicación más lógica que he encontrado al éxito arrollador que está teniendo la cinta.
Los españoles no están para ver películas sobre la Guerra Civil. En otras palabras, ha llegado un punto en el que la sociedad española en general (con excepciones, sin duda) se ha cansado de las películas que se hacen aquí. La gente va al cine a reírse, y más aún en una situación como la actual, y esto no se puede conseguir a través de cintas que se limitan a tratar el tema del franquismo, de la homosexualidad y del problema de las drogas en los jóvenes. Se ha alcanzado un punto en el cual la gente encuentra agotador el día a día en este país (y no es para menos, precisamente en un momento en el que todo lo que se escucha es independencia y asamblea nacional). 8 apellidos vascos llegó en el momento más adecuado. Encuentro admirable el hecho de que los españoles seamos capaces de tomarnos con humor, por ejemplo, el tema de la kale borroka o de la independencia vasca. La película protagonizada por Dani Rovira y Clara Lago nos demuestra que no nos importa reírnos de temas tan delicados si se tratan con humor y sin ánimo de ofensa. Somos un país diverso y el primer paso para seguir avanzando es encontrar en esta diversidad la riqueza, porque muchas veces es lo que nos caracteriza.













El cine español tiene ante sus ojos una oportunidad de oro. Hemos descubierto qué tipo de películas son las que nos hacen disfrutar a nosotros, como españoles. ¿Estarán por la labor productores, directores y demás miembros de la industria cinematográfica de este país de apostar por el modelo que 8 apellidos vascos ha convertido en apuesta segura, o seguirán empeñados en ofrecernos un cine de baja calidad y poca variedad? Aún serán capaces de echarle toda la culpa al IVA cultural...

He escuchado muchas opiniones sobre 8 apellidos vascos. Algunos dicen que es sencillamente desternillante (como mi abuela, con la que fui a ver la película en Semana Santa y no paró de reír a carcajada limpia durante toda la sesión); otros se limitan a calificar la película de graciosa y original, pero la sitúan en el montón de las típicas comedias sin nada nuevo que ofrecer. Sin embargo, os aseguro que no he oído a nadie decir que 8 apellidos vascos es una mala película, algo que me ha sucedido en muy contadas ocasiones.
El otro día lo hablaba con un amigo: fuera de España, ¿entenderían la película como nosotros? Probablemente no. Es más, lo más seguro es que les pareciera surrealista y no le encontrarían tanta gracia... pero, ¿a caso eso debe importarnos lo más mínimo? Todos sabemos que Almodóvar jamás hará una película como 8 apellidos, y al fin y al cabo, nuestro cine es conocido por películas como las que el director de Hablé con ella hace. En mi opinión, cintas como 8 apellidos no tienen que ser exportadas necesariamente si fuera no interesan. Pero, ¿y si a nosotros consiguen hacernos desternillarnos como pocas y consiguen que abandonemos el cine con buen cuerpo? De todas formas, os diré algo: he visto películas similares de otros países. En Francia, por ejemplo, Bienvenidos al Norte arrasó en taquilla porque consiguió tratar un tema similar al vasco con un sentido del humor exquisito. Yo la vi y no me pareció gran cosa, ¿pero por ello deja de ser una buena película? Creo que la respuesta está bastante clara.

En resumen, mi opinión es que el cine español debe apostar por el modelo que los espectadores españoles han demostrado que les interesa. Ya no solo por la calidad de nuestro cine, que también, sino por su propio interés. Si  los miembros de la industria del cine español consiguen plasmar el efecto de 8 apellidos en nuevas cintas, ganarán adeptos y se harán un buen sitio en la cartelera. La gente cambiará su percepción sobre el cine español y comenzará a disfrutarlo de nuevo... yo el primero.

Esto es todo por hoy. Espero no haberos aburrido demasiado pero, de alguna forma, sentía que tenía que decir todo lo que he expresado en esta entrada.

Os dejo una canción que me transmite muy buen rollo.
¡Disfrutad del resto de la semana y que tengáis un puente fantástico!




1 comentario:

  1. Te recomiendo "Bienvenidos al Sur" es una pelicula muy similar a la de "Bienvenidos al Norte" y aunque no entiendo el humor que tienen por que está ambientada en Italia, sí que me saco alguna risilla tonta.
    PS: Me encanta el blog pepito, MUY fan del cine y comparto muchas de tu opiniones.

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