domingo, 18 de mayo de 2014

Radiografía de España

¡Hola una vez más!

¿Qué tal ese fin de semana? Espero que estéis descansando todo lo posible. Yo puedo decir que así está siendo... la semana pasada fue literalmente de las más estresantes y agotadoras que recuerdo (eso sin olvidar todas las de aquel infernal segundo trimestre, claro).
Bueno, como lo prometido es deuda y yo prometí daros mi visión sobre lo que esta ocurriendo en España y lo que le espera a nuestro país, a ello me dispongo. Tal vez consiga distraeros unos cuantos minutos.

La primera pregunta que quiero que os hagáis es: ¿cómo veis vosotros España en este momento? Estoy prácticamente convencido de que la algunos de vosotros pensaréis que la situación no podría ser peor, y os aseguro que no os falta razón, y que coincido con vosotros hasta cierto punto. Como os dije el otro día, un país con una tasa de paro que ronda el 26% no está en su mejor situación precisamente. Sin embargo, hay muchos datos que apuntan a que España, ese país que lleva ocho años sumido en una gran crisis económica y social, empieza a salir del hoyo.

El vídeo de más arriba,  aunque ya esté algo anticuado, explica bastante bien el principal mensaje que quiero transmitir. Lo primero que se debe hacer es analizar y entender cuál es la situación de España a día de hoy. Es cierto que la tasa de paro sigue siendo inaceptablemente alta, pero los datos de paro registrado en abril reflejan importantes subidas de cotizantes a la Seguridad Social, lo que significa que ya se está creando empleo independientemente de los efectos estacionarios; es innegable que la deuda ha crecido y seguirá creciendo durante los próximos dos años, pero esto se debe a una recesión que llevaba golpeando España durante más de 6 años y que ya se empieza a desdibujar, cuando nuestro país, junto con Alemania, empieza a tirar de la Zona Euro (recordemos que España registró un crecimiento económico de 4 décimas el pasado trimestre, muy por encima de la media europea); también es verdad que el consumo sigue retraído como consecuencia del alto paro, pero este año se han empezado a conocer datos muy positivos en este ámbito, como el fuerte repunte de las ventas de automóviles o pequeños electrodomésticos, algo que no pasaba desde antes de 2008. 

Como se dice con frecuencia, la economía es confianza. Y para mí, lo esencial es que España ha logrado recuperar la confianza exterior; la confianza de los inversores y la confianza de los demás países. Sin ella, es imposible progresar. No seré yo el que se posicione en un bando político u otro, pero lo que está claro es que la imagen de España en el extranjero está mejorando considerablemente. Y sino, que se lo digan a nuestra amiga la prima, la prima de riesgo, que en 2 años ha pasado de rozar los 700 puntos a colocarse en 150. También al bono español, el de diez años por ejemplo, que de estar en el 7% en 2012 ahora roza el nivel del 2,6%. Esto significa que España se financia en los mercados mucho más barato: o sea, que nuestro país es fiable.

Queda muchísimo por hacer, muchas medidas que tomar y otras muchas decisiones dolorosas tal vez. Sin embargo, esto no significa que por fin, podamos mirar al futuro con esperanza e ilusión. Hay muchos motivos para el optimismo, y lo que no tendría sentido sería caer en un pesimismo absurdo. El otro día leí en algún sitio que en Europa, fuente de tantas desgracias (y muchas alegrías) en los últimos años, se empieza a reconocer el cambio que hay en España. Leía, por ejemplo, que en Italia los periódicos se preguntan "por qué Italia no ha seguido el ejemplo de España, que ya empieza a recoger los frutos de sus esfuerzos". El mismo diario citaba fuentes de la Comisión Europea, que decían que "España ha pasado de ser el enfermo de la Unión Europea a uno de sus principales motores". Estas mismas fuentes recordaban que, según cálculos de la Comisión, en 2015 España crecerá un 2,1% más que Francia, Italia, Portugal e incluso Alemania.


















Queridos relojeros, para mí nada sucede por casualidad, y si España tiene mejores perspectivas que sus vecinos es porque ha llevado a cabo reformas mucho más profundas y completas.
Es cierto que hay mucha gente que probablemente no entienda mi optimismo y mi perspectiva de la situación; tal vez haya incluso personas que la encuentren ofensiva y sinsentido. Pero, si los españoles no creemos en nosotros mismos, ¿quién va a dar un duro por nosotros?

No os aburro más. Yo solo me reafirmo en lo dicho: tenemos un futuro prometedor.

¡Nos vemos!















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