miércoles, 23 de julio de 2014

¿Podemos?

¡Muy buenas de nuevo!
Hoy cerramos curso. #MiRelojEsAzul se despide hasta septiembre, hasta que vuelva de vacaciones. ¡¡Mañana me voy a La Coruña!! Como os acordaréis, esta fue la ciudad protagonista de una entrada que hice hace algún tiempo ("Balcón del Atlántico: ciudad donde nadie es forastero"). Recibí comentarios que me llenaron de orgullo. La verdad es que mi principal objetivo a través de este blog es que os sintáis identificados con alguna de las historias que os traigo, y cuando esto sucede, no os podéis imaginar la felicidad que uno siente. 
Bueno, mejor voy al grano porque sino empiezo a enrollarme y no quiero aburriros. Como os he dicho, no volveré hasta septiembre y he querido elegir un tema relacionado con la sección del blog que más he estado usando estas últimas semanas: la de opinión. Estaréis de acuerdo conmigo en que si hay una figura polémica pero más bien reciente es la de Pablo Iglesias, líder de la formación política Podemos , que dio la sorpresa en las pasadas elecciones europeas (también analicé el aterrizaje en la escena política de Iglesias en "Resacón electoral"). Han sido muchos los comentarios acerca de Podemos y su supuesto programa electoral oculto; ha habido opiniones para todos los gustos, desde las de admiración a las de espanto. Por eso creo que debo ahondar más en la figura de Pablo Iglesias y en el fenómeno Podemos.
Podemos ha aparecido en un momento de enorme malestar social y gran desafección hacia la clase política, de la que se tiene una imagen de auténtica decadencia y corrupción. Tampoco es de extrañar, porque los casos de chanchullos y adjudicaciones entre amiguetes que ocupan cargos públicos no han dejado de sucederse. No hay partido político que se salve de esta lacra, eso es innegable. 
Desde mi punto de vista, Pablo Iglesias obtuvo 5 escaños en las pasadas elecciones europeas por una sencilla razón: él lidera una formación que condena abierta y constantemente la corrupción; dicen lo que la gente lleva queriendo escuchar mucho tiempo. Pablo Iglesias ofrece una imagen bastante más moderna que, por ejemplo, la de los líderes de las demás formaciones políticas. Él, a través de Podemos, ha sabido instaurar una nueva forma de interactuar y comunicarse con los ciudadanos. Ahora bien, ¿qué futuro le espera a Pablo Iglesias a mi juicio?
Creo muy sinceramente que no podemos extrapolar los resultados que Podemos obtuvo en las elecciones europeas a las municipales o generales (por el tema de la circunscripción única). Además, tengo la percepción de que muchos de los votos que esta formación atrajo el pasado 25 de mayo procedieron de gente que está cabreada, decepcionada, desilusionada y muy harta de la clase política en general. 
A mí, como ciudadano español orgulloso, me disgustaría mucho que un individuo que ha defendido abiertamente a Hugo Chávez y su régimen en varias ocasiones se convirtiera en Presidente del Gobierno. En realidad no me cabe duda de que Pablo Iglesias jamás llegará a tener un cargo público o institucional relevante. ¿Cómo se puede pensar que los españoles elegirán a una persona que no ha condenado convincentemente a la banda terrorista ETA? ¿De verdad nos creen tan ilusos como para desear un porvenir como el de Cuba o Venezuela? 
Rescatando unas palabras de un artículo reciente de Luis Ventoso en el periódico ABC, el panorama que me imagino si por circunstancias de la vida Pablo Iglesias se convirtiera en Presidente son las siguientes: primero, investidura como jefe de gabinete gracias a una coalición con IU y Bildu. Tras anunciar un paquete de medidas de gran calado social pero de claro contenido político, como la paralización de todos los desahucios o todo tipo de experimentos con el sistema bancario español, el FMI, EEUU y la Comisión Europea no tendrían más alternativa que intervenirnos. De ahí pasaríamos a un lustro de verdaderos recortes que dejarían en nada los hasta ahora aplicados, y entraríamos en una década de depresión económica primero y después social. 
Hay que reconocer que Pablo Iglesias tiene mucho mérito, pero no puede etiquetarse a sí mismo como el mesías que viene a salvar a los españoles de la casta descorazonada que no deja de meter la tijera. 
Por todo esto, y desde mi humilde punto de vista, Podemos se desinflará en las municipales del año que viene y quedará noqueado en las generales. Tal vez me equivoque, pero esto es lo que a día de hoy parece más factible.
Yo solo puedo desearos un muy feliz verano. Y recordad, ¡solo doy mi opinión! En ningún caso mi intención es que nadie se sienta ofendido por la misma.
Volveré en un mes. Prometo hacerlo cargado de mil historias que contaros.

¡¡¡¡Nos vemos en septiembre, relojeros!!!!

1 comentario:

  1. A tenor de los resultado de las elecciones, parece que te has equivocado a lo grande.

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