jueves, 18 de septiembre de 2014

Carta abierta a Artur Mas

Excmo. Presidente de la Generalitat de Cataluña,

Me dirijo a usted como un ciudadano de a pie más, preocupado por la escalada en las formas con las que el Gobierno de la Comunidad Autónoma catalana, capitaneado por usted por cierto, viene dirigiéndose al resto del país desde hace meses. 
Permítame en primer lugar indicarle que he hecho coincidir la publicación de esta carta con la celebración del referéndum de independencia escocés, para que usted se sienta un poco más a gusto. Usted, señor Mas, persigue la independencia de Cataluña, igual que el gobierno de Escocia (aunque deje que le diga que ambas historias son muy distintas, aunque eso ya lo sabe de sobra). Persigue la independencia para acabar con el maltrato que Cataluña sufre a manos del Estat Espanyol, según viene repitiendo desde hace tiempo; para responder a un clamor social evidente y una voluntad del pueblo de llevar a cabo la secesión. Pero, ¿no se ha parado a pensar en lo fácil que es darse cuenta de sus verdaderas intenciones? ¿De verdad piensa que vamos a comprar la historia de los Países Catalanes? Señor President, siento decirle que hace mucho dejó de ser molt honorable (¿es que lo llegó a ser alguna vez?)...
Pónganse a pensar en todo lo que Cataluña ha conseguido siendo parte de España: Barcelona acogió en 1992 los más impresionantes Juegos Olímpicos de la era moderna; la región es a día de hoy gran receptora de turistas a nivel mundial y uno de los motores económicos del país. No empezaré a exponer todas las consecuencias que una hipotética separación de Cataluña traería consigo, creo que todos los organismos internacionales lo han dejado lo suficientemente claro. Aunque permítame recordarle el origen de su pataleta. Su grado de irresponsabilidad quedó claramente demostrado cuando, tras haberle sido adjudicado a Madrid el proyecto virtual y surrealista de Eurovegas, usted invocó los viejos espíritus independentistas como contrapartida a una pérdida de proyección internacional de Cataluña por sus aventuras secesionistas. Es verdad que consiguió una prometedora inversión para la región que prometía crear miles de puestos de trabajo —Barcelona World—, pero el promotor de la misma ha puesto en entredicho el proyecto en varias ocasiones por, una vez más, sus intereses personales. 
¡Señor Artur Mas! Al pobre de usted ya no lo quieren ni en su partido. ¿Mi apuesta? Unas elecciones anticipadas —que no plebiscitarias— que dejarán herida de muerte a su querida Convergencia.   
Deje que finalice desmontando su teoría de que los catalanes tienen que votar. Cataluña es una parte más de España; la Constitución (que fue aprobada por el 91% de los catalanes) es la que da a la región una serie de competencias que pueden ser retiradas en cualquier momento mediante el artículo 151. Si se tiene que celebrar un referendo, adelante, pero ha de contar con la opinión de los millones de españoles que no viven en Cataluña y la siguen sintiendo como suya. 
¿Quién le mandó a usted meterse en este tinglao? Estimado President, rectificar es de sabios. Usted aún está a tiempo.

Moltes gràcies.

Atentamente,

#MiRelojEsAzul

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