miércoles, 22 de abril de 2015

Vergüenza europea

Siempre se ha dicho que entre muchas otras deficiencias, los europeos tenemos una cierta tendencia hacia el egocentrismo y la ignorancia. Egocentrismo porque no miramos más allá de Lisboa y de Berlín, e ignorancia porque lo anterior nos lleva a desconocer lo que sucede a nuestro alrededor. 
La verdadera vergüenza europea no es Grecia, Portugal ni Merkel; la mayor lacra que arrastramos es la de la responsabilidad por no hacer nada en materia de inmigración. Hace un par de días conocíamos la terrible noticia de que un barco procedente del Norte de África se había hundido cerca de la costa siciliana. Inicialmente se hablaba de la estremecedora cifra de 700 víctimas, pero a medida que iban pasando los minutos la cifra aumentaba sin cesar y hoy nos encontramos con que cerca de 950 personas han perdido la vida de la forma más cruel e injusta que uno se puede imaginar. Detrás del número se esconden las historias de cada persona, y es justo ahí cuando la conmoción y el pavor se apoderan de uno. 
Detrás de cada uno de los nombres de las personas que han fallecido ahogadas hay un relato de supervivencia sobrecogedor; el que se sube a una patera, lo deja todo atrás y se pone en manos de la mafia no solo está desesperado sino al borde del colapso como ser humano. Su esperanza es dejar de sobrevivir para empezar -o al menos intentarlo, gastando su último cartucho- a vivir. No hay mayor injusticia que la de nacer en un sitio donde las oportunidades son inexistentes o inaccesibles; donde conformarse con lo que tienes es la única opción y donde incluso suponer que hay una mínima posibilidad, por muy pequeña que sea, de que tu vida puede ir a mejor es un desafío a la suerte mediante el cual pones en verdadero riesgo tu vida y, en algunos casos, la de tus seres queridos. ¿Quién tiene el poder de decidir que por nacer en Somalia, un individuo es directamente inferior al que ha nacido en Viena? ¿Quién, por muy poderoso que sea, tiene la autoridad moral de negarle a un ser humano la posibilidad de perseguir una vida mejor? Lo más triste es que al que piensa que toda esa gente que se sube al barco, siendo consciente de todos los riesgos que eso conlleva, tiene alguna opción de conseguir lo que todos damos más que por sentado, se le cataloga de 'irresponsable' o 'poco realista'. Me voy a tomar la libertad de expresar mi más sincera y absoluta abominación a las inhumanas actitudes europeas y la aborrecible manía de dejar para mañana lo que debemos hacer hoy.  
El problema de Europa es que, por surrealista que parezca, le dedicamos una sección del telediario al nuevo y maravilloso corte de pelo de la Reina; la noticia de que 900 personas han muerto ahogadas, y con ellas todas sus esperanzas de encontrar una vida que se acerque a los mínimos estándares de dignidad humana, la metemos de relleno entre las noticias secundarias de la mitad del telediario matinal. Y para colmo, nos damos el gusto de seguir quejándonos por lo mal que nos va todo y no nos damos cuenta de que nosotros siempre tendremos algo a lo que aferrarnos; la única salida para mucha gente todos los días es lanzarse al mar y rezar porque el barco no vuelque.
Si es verdad aquello de que recogemos lo que sembramos, tendremos lo que nos merecemos. Solo espero que no tenga que pasar mucho tiempo para que dejemos de contar en centenares las víctimas diarias como consecuencia de la vil inmovilidad y cruel indiferencia europea.

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