sábado, 2 de enero de 2016

Steve Jobs, explorando sin miedo al genio

Ficha técnica - STEVE JOBS

Director: Danny Boyle
Guión: Aaron Sorkin
Género: Biografía, Drama
Reparto: Michael Fassbender, Kate Winslet, Seth Rogan, Jeff Daniels, Michael Stuhlbarg, Katherine Waterstone
País: EEUU



Steve Jobs es una película tan descomunal e inquietante como su inigualable protagonista; cine en estado puro donde dirección, guión, interpretaciones, montaje, banda sonora y fotografía se unen para crear una cinta única, de entretenimiento desbordante y talento abrumador.


El mundo se sintió herido cuando Ashton Kutcher protagonizó Jobs en 2013 bajo la dirección de Joshua M. Stern. Su interpretación, aunque notablemente acertada, acabó sufriendo los efectos de una inevitablemente predecible premisa y las consecuencias de un director con miedo a destruir el material original, que pasó de puntillas por la superficie de un personaje lleno de complejidades y contradicciones. En cierto modo, fue un despropósito lejos de estar a la altura del que probablemente fue el hombre más revolucionario de nuestra era. Por eso, el encargo que Danny Boyle tenía entre manos era de todo menos fácil. Nadie se atrevía a aventurar lo que Aaron Sorkin y él serían capaces de realizar, sobre todo teniendo en cuenta el impresionante precedente que el primero sentó con La Red Social. 

Pero lo han vuelto a hacer. A lo grande.

El papel de Sorkin en el éxito de Steve Jobs ha sido determinante. La historia se nos presenta con ligeros aires teatrales; dividida en tres actos y explorando entre bastidores las complejas relaciones de Steve Jobs con sus colaboradores y subordinados, sin pasar por alto su lado más humano. Lo cierto es que desde un primer momento la caracterización que se hace del co-fundador de Apple es polémica, porque el guión no tiene miedo de presentarle como un líder déspota, con aparentes carencias para relacionarse y cuya imagen entre el equipo Apple es de todo menos buena. Pero también es un guión inequívocamente centrado en Lisa, hija que costó a Jobs años en reconocer. Y es este hilo conductor el que humaniza al protagonista de forma gradual y conmovedora; el que saca a la luz de forma más clara la imperfección del Mito. El trabajo de Aaron Sorkin es simple y llanamente impecable.



El perfil técnico es brillante, con un montaje trepidante que sitúa la creciente tensión en el centro de la película. El trabajo fotográfico es elegante a rabiar, atractivo y ha sido cuidadosamente seleccionado. Los colores se avivan a medida que los años en la historia avanzan, y los planos hacen justo lo necesario para que veamos y sintamos (aquí entra en juego la banda sonora) la grandeza de un líder visionario, ambicioso, imperfecto y tan adelantado a  su tiempo que cuesta trabajo entenderle.

Michael Fassbender firma una de las mejores interpretaciones del año, de las que van a quedar para el recuerdo. Consigue encontrar a la persona más allá de la caricatura, y nos adentra en el lado ambicioso y autoritario de Jobs, siempre con épicas demostraciones de fuerza, y en la faceta enternecedora y entrañable, reflejada en la indecisión y el conflicto interno. Pero Kate Winslet no se queda atrás, cuyo regreso llevaba esperando mucho tiempo. Su personaje cabalga entre la fiel confidente del magnate y la segunda de abordo de Apple, y su interpretación sincera nos da una pista sobre la influencia que Joanna Hoffman tenía tanto dentro de la compañía como sobre Steve Jobs.

Steve Jobs es una cinta a la altura de su nombre. No me viene a la cabeza ninguna de su género tan redonda, efectiva y revolucionaria; ni tan monumentalmente emotiva, cuya escena final ha quedado grabada en mi memoria para siempre.

Quien busque una visión de Steve Jobs fácil, obvia y superficial, quizás esta no sea su película. Revela verdades a veces incómodas y ahonda en la eminencia sin miedo a no contentar a los fanáticos de la manzana, cuya adulación por Jobs está en algunos casos basada en una perfección inexistente e irreal. 

La grandeza de Steve Jobs residió en su capacidad de transmitir proyecciones aparentemente irrealizables a equipos de personas que tal vez nunca comprendieron el alcance de su inteligencia, razón que le llevó a hacerse infinidad de enemigos. Quizás ninguno entendamos hasta dónde llegaba la visión de Steve Jobs, pero lo cierto es que todos llevamos un pedacito de él en el bolsillo. Y por eso Steve Jobs es una de las mejores películas que he visto nunca. Porque explora la figura sin miedo a desenmascarar a la persona, o mejor dicho, al irrepetible personaje. 

Conclusión: Danny Boyle y Aaron Sorkin sitúan a Steve Jobs como el que probablemente sea el mejor biopic de nuestros tiempos, explorando a un personaje revolucionario lleno de contrariedades y acertando de pleno al situarlo como un humano con miedos, éxitos y fracasos, tanto profesionales como personales. Es una película colosal.

Veredicto: 


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